La pobreza energética afecta a la salud de las personas

El 17 de Febrero, es el día Europeo de la Pobreza Energética. Se conmemora con motivo de la ola de frío extremo que recorrió Europa en febrero de 1956. Pero fuera de esta circunstancia excepcional, lo cierto es que la pobreza energética afecta a un sector vulnerable de la población cada año. Y afecta a la salud de las personas y no sólo a la economía familiar. Pero ¿Qué es realmente la pobreza energética? ¿Cuáles son sus consecuencias? ¿Cómo se puede atajar este problema? ¿Qué tiene que ver la eficiencia energética de los edificios? En este post lanzamos algunas ideas pero esperamos vuestros comentarios.

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Actualizado a 01-03-2022

13.000 millones para combatir la Pobreza Energética

Según la directora general del GBCe, Dolores Huerta, la solución más efectiva y estructural, a largo plazo, para combatir la pobreza energética, es la rehabilitación de edificios. Dentro de esta línea, se plantean cuatro líneas de actuación:

1 El bono social.

2 La inversión pública en rehabilitación de hogares vulnerables.

3 El autoconsumo compartido y la soberanía energética.

4 Apoyo a las asociaciones especializadas

Se calcula que existen dos millones de hogares en España directamente afectados por la Pobreza Energética. Un 25% de los hogares en España. Para resolver este problema, se necesitaría un presupuesto de 13.000 millones de euros a invertir en la rehabilitación de edificios. Dato calculado por el GBCe en el Día Europeo de Lucha contra la Pobreza Energética, 17 de febrero.

Datos relativos a la Pobreza Energética en España

El Ministerio para la Transición Energética y el Reto Demográfico define la Pobreza Energética como: situación en la que se encuentra un hogar en el que no se pueden satisfacer las necesidades básicas de consumo energético, debido a dos motivos fundamentalmente: nivel insuficiente de ingresos y vivienda ineficiente desde el punto de vista de confort térmico y por lo tanto consumo energético. Esta situación de pobreza energética puede suponer: hogares en los que no se alcanza la temperatura adecuada, retraso en el pago de las facturas energéticas, excesivo consumo energético o todo lo contrario, gasto energético excesivamente bajo.

De los dos millones de hogares que se encuentran en situación de Pobreza Energética, el 62% se localizan en zonas urbanas. Otro dato relevante es que además, el 60% de esos dos millones de hogares, se localizan en viviendas dentro de edificios de vivienda colectiva. Hecho que condiciona la solicitud y concesión de ayudas públicas para la rehabilitación de edificios. E incluso la solicitud de préstamos destinados a esta finalidad.

16-02-18

Imagen. Reducing energy poverty with national renovation strategies: a unique opportunity. Web BUILD UP

Incapacidad para mantener el hogar adecuadamente caliente, facturas de servicios impagadas, personas que viven en viviendas con techos con goteras, paredes, suelos y cimientos húmedos…

La pobreza energética y las facturas de la luz

La pobreza energética consiste en la incapacidad para hacer frente a las facturas de la energía: de la electricidad o del gas. Una energía necesaria en un porcentaje elevado para mantener la vivienda a una temperatura adecuada. Es decir, para encender la calefacción e incluso para calentar el agua para la higiene personal. Una familia puede encontrarse en situación de pobreza energética cuando tiene que hacer frente a la factura energética destinando una cantidad excesiva de sus ingresos. En caso extremo, cuando directamente no puede asumir el coste de dichas facturas.

¿Y qué es una cantidad excesiva de sus ingresos?

Pues bien. En los años 90 se llevo a cabo un estudio en Reino Unido en el que se definió el concepto de pobreza energética con números. En este caso se llegó a la conclusión de que la pobreza energética en un hogar se alcanza cuando se destina un 10% o más de los ingresos familiares a pagar las facturas por el consumo de energía en la vivienda, o bien directamente no se pueden pagar. Evidentemente cuando menores sean los ingresos de una familia, y/o mayor sea el incremento de precio de la energía, mayor será el porcentaje destinado a dichas facturas.

Esto suelo ocurrir en épocas del año en los que es necesario encender la calefacción debido a las bajas temperaturas, como está ocurriendo durante estas semanas de febrero y también de enero en nuestro país. En invierno es necesario mantener una temperatura de 21°C, al menos, en la estancia más utilizada en el hogar, para garantizar unas condiciones de confort adecuadas.

No obstante, aunque siempre se asocia la pobreza energética a la necesidad de calentar las viviendas en invierno, también es necesario considerar la necesidad de mantener una temperatura adecuada durante el verano.

¿Cuáles son las consecuencias de la pobreza energética?

La pobreza energética afecta a la salud de las personas. Los datos conocidos arrojan cifras de unas 1.900 muertes al año como tasa de mortalidad adicional en época invernal. Dichas muertes podrían estar relacionadas con la pobreza energética.

Las consecuencias de la pobreza energética se traducen en enfermedades físicas y mentales que afectan a los colectivos más vulnerables. Esto es, a personas mayores de 60 años y a niños. Además puede ser causa de mortalidad en personas con enfermedades cardiovasculares o de las vías respiratorias. Una vivienda que no reúne las condiciones de confort térmico y de salubridad adecuadas es firme candidata a la aparición de moho y humedades en sus cerramientos. En consecuencia, estas patologías pueden afectar a la salud de las personas que la habitan.

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Imagen. Noviembre de 2015. Barcelona pone en marcha un servicio de atención a la pobreza energética, noticia de La Vanguardia

La baja eficiencia energética de las viviendas es causa de la pobreza energética

Las causas directas de la pobreza energética en un hogar pueden ser: una renta familiar reducida, el aumento del precio de la energía y la baja eficiencia energética de la vivienda.

Una vivienda mal aislada, con ventanas poco eficientes, con alto nivel de infiltraciones o con instalaciones térmicas antiguas, tendrá asociada una demanda alta tanto de calefacción y/o de refrigeración. Esto se traduce por lo tanto en que para mantener una temperatura adecuada es necesario consumir más energía y durante más tiempo. A mayor consumo de energía, facturas más elevadas.

¿Cómo se puede atajar este problema?

Ya hablamos en un articulo anterior sobre esto mismo. El 11 de febrero de 2011 se aprobó un dictamen por el Comité Económico y Social Europeo por el que se proponía la consideración del concepto de pobreza energética en la elaboración de cualquier propuesta energética. Dicho informe afirmaba que la mejora de al eficiencia energética en la construcción es un aspecto clave para abordar la pobreza energética. Y añadía que debía ser una prioridad social necesitada de apoyo a cualquier nivel.

Reducir la pobreza energética debe ser uno de los nuevos objetivos del nuevo milenio. Además de reducir emisiones perjudiciales a la atmósfera ¿Cómo? Mejorando la calidad y la cantidad de necesidades de energía en los hogares por un lado. Por otro, hacerlo con energías limpias y respetuosas con el medio ambiente

La futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética será clave en el futuro energético en España

La fundación la casa que Ahorra lo afirma en un artículo en su web. Es necesario actuar en las viviendas, edificios e incluso barrios, y atajar así muchos problemas asociados a la salud y el bienestar de las familias. Esta fue una de las conclusiones después de participar en los Talleres sobre pobreza energética desarrollados por ACA (Asociación de ciencias ambientales). Unos talleres que coinciden con la celebración de la Semana Europea de la Pobreza Energética. Una iniciativa impulsada por la misma asociación que se celebra del 17 al 23 de Febrero de este 2018.

La futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética será clave en el futuro energético en España. Así lo afirman desde la Fundación la casa que ahorra. En ella se deberá de abordar las oportunidades en el sector de la edificación. Primero porque los edificios representan una oportunidad para reducir la demanda de energía debido a su alto consumo energético asociado. Segundo porque los propios edificios pueden ser generadores de energía. También se deberá considerar la pobreza energética.

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